Sigo, meses después, y casi a continuación de un accidente informático que me voló los discos duros. Con los recursos tecnológicos disponibles, y mucha paciencia, conseguí reconstruir la información básica, así que arremeto de nuevo.
Marzo de 2007 fue el mes del viraje. Tuve que reconocer, entonces, que el norte también existe, y volver a algunos clásicos de Hollywood. Busqué (y no fue nada fácil encontrarlas) las películas más representativas del "cine negro". Aquel cine que tomó como argumentos las mejores obras de la novela negra, como las de Dashiell Hammett y Raymond Chandler. De las cuatro películas que se proyectaron, una está basada en una novela de Hammett y dos en novelas de Chandler. La última fue un tardío homenaje a ese cine, que fue de las mejores épocas de Holywood.
Vimos en primer lugar El halcón maltés (1941), de John Huston, considerada la película que inauguró el género. Fue la primera película de Huston, protagonizada por dos actores míticos: Humphrey Bogart y Mary Astor (tres, si les sumamos a Peter Lorre). El guión fue del propio John Huston, que por esta película se alzó con dos Oscar: mejor guión y mejor dirección. Una de las grandes obras de la historia del cine, dirigida por un novato. La obra había sido llevada en dos ocasiones a la pantalla, pero está versión superó largamente a las anteriores, de las que nadie se acuerda.
Reproduzco un texto ajeno (de FilmAfinity, un buen sitio de crítica cinematográfica): "Tras escribir una cantidad impresionante de guiones en los años 30 y trabajar para directores de la talla de Wyler, Hawks o Walsh, John Huston decidió que ya era hora de lanzarse a dirigir su propia película. Para ello desempolvó una adaptación suya de una novela del mítico Dashiell Hammett, reunió un presupuesto ínfimo y eligió para el papel del cínico y frío detective Sam Spade al último descubrimiento de la Warner: Humprey Bogart. Tras 10 años haciendo papeles secundarios Bogart había conseguido su primer papel protagonista meses antes en 'El último refugio', de la que el propio Huston fue guionista y en la que ambos se conocieron. Se podría decir que fue el principio de una hermosa amistad. 'El halcón maltés' sería el primer capítulo de la fructífera colaboración Huston-Bogart, que continuaría con 'Across the Pacific', 'El tesoro de Sierra Madre', 'Cayo Largo', 'La reina de África' y 'La burla del diablo'. La imponente actuación de Bogart en su segundo film como protagonista marcó para siempre el perfil ideal del detective privado, del antihéroe de la serie negra, y le reafirmó en el panorama hollywoodiense, permitiéndole conseguir un año después el papel de Rick en 'Casablanca'".
No voy a narrar la historia. Eso nunca se hace, cuando se trata de cine policial, aunque sea el filme más clásico de todos. Pero el final es épico: cuando el policía le pregunta a Sam Spade (protagonizado por Humphrey Bogart) de qué material está hecho el halcón maltés, que tantas muertes ha provocado, éste (dicen las crónicas que fue una aportación del propio Bogart al guión adaptado de Huston) parafraseando a Shakaspeare le respone: "...¿éste? este es el material del que están hechos los sueños...". Para muchos ésta es la mejor obra del cine negro jamás filmada, y es difícil desmentirlos. Y, seguro, está hecha con el material con el que se hacen los sueños.
El siguiente film fue El sueño eterno, de Howard Hawks, basada en la novela del mismo nombre de Raymond Chandler y protagonizada, en el papel de Philip Marlowe, por Humphrey Bogart.
Después vimos Adiós, muñeca, de Dick Richards, con Robert Mitchum en el papel estelar.
Y por último, Cliente muerto no paga (1982), de Carl Reiner.
Ya desarrollaré mejor esta entrada. Por ahora es un anticipo.
martes, 10 de marzo de 2009
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